Se quedó dormido en aquella almohada de piedra... en aquella calle que hoy es su casa.
Busca un sueño en un paraíso para poder volver a encontrarse.
Un amigo le acompaña acurrucado en su falda,
sobran palabras como visaje queda su mirada.
Nadie lo ve...
en este mundo fantasma.
Me dijo un sueño que jugaba
en la calle con zapatos nuevos
con su amigo, del collar de esmeraldas.
Su madre lo llama para comer
hoy toca cordero con patatas.
Qué más puede pedir... en su lujosa casa no falta de nada.
¡Tiene hermanos!
¡Un padre!
Y su madre que lo adora.
Es tan feliz
que regaló una pelota a su amigo Juanito... ellos juegan juntos en aquella gran plaza.
El niño no despierta sigue en su sueño es tan dichoso que no hay ruido que pueda despertarlo.
El mundo se hace real...
El sol se asoma lentamente
Por sus grandes ventanales.
Son las siete de la mañana
la gente ya comienzan a caminar,
tiene que buscar su desayuno
para él... y su amigo de la cola larga.
Todos buscan fortuna corriendo
de un lado para otro...
Tienen tanta prisa que a todos se le olvidan donden están.
Él no quiere un mundo perfecto... solo quiere ser feliz por lo menos un momento.
Y... contar que un día soñó que fue el rey del universo.
La calle es su escuela, es su casa... es todo lo que que tiene
¡Jardines!
¡Bancos!
Y... ¡plazas!
Escalones como almohadas
Y... calles desaliñadas.
Y su gran amigo que siempre le acompaña.
Que más le puede pedir a la vida... que un día lo dejaron a la suerte, con una frase que decía que dios te bendiga .
Manuel Franco García
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