En la sangre tengo fuego
guardadito para tí,
es lumbre que hierve en mí
que apasionada te entrego.
Y como incendio andariego
corre, vuela, se desliza,
por mis venas que con prisa
se excitan por tanto amor
y al fundirse en tu calor
enciende mi piel mestiza.
La lava... prende en las venas
el fuego es más que sagrado,
y la piel ha suspirado
con amor a manos llenas.
Las noches han sido plenas
dislocando así la mente,
donde apasionadamente
entregamos la razón
y también el corazón
en nuestra cama candente.
Entre tus manos ardiendo
siento el placer de tu boca,
...el deseo me sofoca
cuando nos vamos uniendo.
Y extasiados van fluyendo
las caricias más sensuales,
mojando los manantiales
de nuestra sexualidad
y en tierna complicidad
fantasías otoñales.
María Magdalena Pérez Quirino
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