Amo el aire y ese viento que golpea tu figura de mujer hermosa, que al pasar a mi lado dejas tu fragancia impregnada en mi ser y estás ahí como los pétalos de rosa.
Es tan fantasioso imaginarte así no pases por mi lado, porque ese aire traerá tu fragancia que me llena y me inspira amarte sin límites, embriagado de tu perfume de rosas excitante.
En tu caminar ese suave viento arranca de ti esa fragancia de mujer que se dispersa en tu espalda como arena del desierto, reflejando tu presencia y tu existir en el mundo.
No hay aire ni viento, comparado con la suavidad de tu piel con ese sentir envuelto de pasiones arraigadas y expresadas en esos momentos de amor llenos de fantasía y todo por tu fragancia.
CARLOS V. ORTIZ
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