Nunca nadie supo de donde llegó,
si vino del norte, del centro o del sur.
Traía una maleta de color café,
la mirada triste de un ruiseñor.
A los pocos días de vivir allí
buscaba trabajo yendo por doquier,
la ciudad inmensa todo le negó
Y nadie en el barrio se compadeció.
Pasaron los días, y una noche fría
vieron a María salir del lugar,
nunca se enteraron cuando regresó
si volvió en las sombras o con la luz del sol.
En el vecindario todos preguntaban
en que trabajaba de noche María,
perfume barato dejaba a su paso
y huellas profundas de tacones altos.
Mas como no hay nada que pueda ocultarse,
un día cualquiera se aclaró el misterio,
un vecino dijo haber visto a la niña
entrar presurosa a insano lugar
Ahora todos saben, que hace María;
que duerme completas las horas del dia
y espera la noche, su cómplice negra,
para encaminarse hacía el lupanar.
Lleva la tristeza en sus negros ojos
sus labios dibujan profunda amargura
se sabe observada por ojos de enojos.
que la califican de mujer impura.
Todos la critican, todos la condenan,
mas nadie pregunta cual es la razón
que venda caricias al mejor postor,
o el dolor que lleva en su corazón.
Raquel Alejo -Perú-
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