Una rosa perfuma mi jardín,
el jardín que palpita en este pecho
dónde vive mi cálida mujer,
la mujer y el rosal por quién existo.
Nuestra unión resultó una locura,
la locura que llena de esplendor
y nos lleva a momentos de alegría;
día a día, vivir es un deleite.
Ella mueve la sangre de mis venas
y sus besos serán el detonante
del eterno "big bang" en mi universo,
ya que amar es perder todo el sentido;
adorando a esa flor que dentro explota,
que me dio... me quitó y me da la calma.
Patricio Gonzaga
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