lunes, 12 de febrero de 2018

AYER SENTÍ TUS MANOS


Ayer sentí tus manos
y estremeció mi cuerpo,
vibró todo el amor
que yo creía muerto.

¡No te he olvidado!,
gritaron mis sentidos,
presionando con fuerza
tus dedos en los míos.

¿Cómo olvidar la noche
que dormí en tus brazos?,
¿cómo olvidar tus besos
que navegan mis labios?

¿Cómo olvidar si siempre
te tengo ante mis manos
y mis ojos te miran
caminando a mi lado?

¿Cómo ya no pensarte
si veo en todos lados
tu sonrisa de niño
y tus dientes tan blancos?

En la carita sucia
de aquel chaval jugando,
veo tu pelo ensortijado
y mis ojos de llanto,
no pueden detenerse
en tu imagen guardados.

¿Cómo querer siquiera
pretender que no existes,
si allá con la mirada
tú de besos me vistes?

Si allende la distancia
mi mano ya te toca,
y vuelvo a poseerte
hasta volverme loca.

¿Cómo pedirme ahora
que no ha pasado nada
si te encuentras conmigo
como imagen tatuada?
penetrando mis poros
como gotas de miel
que para separarte
hay que arrancar la piel.

Ayer sentí tus manos
y pude darme cuenta
que estás dentro del pecho
y en mi vida desierta.

Y te veo titilar
en gota de rocío,
y en estrella lejana
brillas y es tan mío,
el amor que en mi vida
había sido prohibido,
pero a contracorriente
sigue haciendo su nido.

Y veo desoladas
todas mis madrugadas,
por la ausencia que mata,
destierro en la mirada.

Y la luna indiscreta
se asoma a mi ventana
creyendo que a mi lado
estás junto a mi cama,
que tantos días y tardes
de amores degustamos.

Estremeció mi cuerpo,
cuando sentí tus manos.

María Reyes García Rangel -México-

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