Al observar el mar
que tiene un gran secreto,
neblinas húmedas y compactas
que estallan como lluvia
en los días soleados,
sediento levanto la mirada
a los lejanos cielos y encuentro
mi sonriente alma en el horizonte.
El alma que sobre las olas del mar
con palabras pintorescas
rompe el silencio abismal,
dándole calma a mis hambrientos ojos
emocionando el sentir,
eliminando el dolor,
apagando la tristeza de la soledad,
en esta noche de luna llena.
Con un beso
que lleva nombre de mujer,
sin ambición
me lleva entre las olas,
para que con una gran sonrisa
ilumine mi rostro,
con el canto del mar
cuando el sol lo abraza,
como un misterio inalcanzable
que se esparce con la suave brisa.
Alma que no tiene dudas
y vuelas como un ave
surcando el horizonte
en el silencio de la noche,
esparce tu radiante luz
como un abrazo cautivador
para que las nubes
cambien el color del cielo.
Tú que gozas de la claridad
de la luna llena,
o del sol radiante
en los amaneceres de la primavera,
ilumina la niebla como un rayo luz
penetrando en mi mente,
elevando mi cuerpo sobre las nubes
para que no despierte de mis sueños.
Alma tú que revoloteas orgullosa
dejando que broten grandes suspiros
para que vibre el viento,
colma mis sentimientos con ríos de gloria
como ese gran espejo que ilumina
las aguas del embravecido mar.
Tú que eres frágil como la porcelana
y te impregnas del perfume de las flores
arropa mi desnudo cuerpo
con destellos de locura,
para que dance al ritmo del deseo
y beba en el manatial
de las mieles del amor.
Alberto Camargo (Colombia).
No hay comentarios:
Publicar un comentario