domingo, 19 de marzo de 2017

PESARES


Envaino la pluma, con el alma cansada
no quedan palabras que te resuman
en esta aventura que ahora se acaba,
perlas mi cara de serias dudas
porque me amas, sin bajarte la luna
en la oscura fe de tu morada.
Fue una mancha en la cuartilla
de aquellos días que no rimaba,
tan solo deseaba que terminara el día
para ir a la capilla en que me confesabas
¿cómo curabas mis noches frías
porque querías ser castigada?.
Pecaba el deseo, en tu boca, en silencio
ante un recuerdo que te rozaba
con una mirada de dulce veneno
describiendo mis dedos en una carta
que así rubricaba sobre tu cuerpo
con los excesos que te atormentaban.
Así pasábamos la noche, desnudos
evitando el futuro y la madrugada,
escondiendo la cara en nuestro mundo,
cambiamos el turno... la escena cambiaba,
hoy no te marchas, porque no dudo,
porque no me esfumo de tu morada
para ver la mañana con otro rumbo,
para ser tuyo, bajo estas mantas,
cedes en calma... no te rehúso
y fue absurdo... porque ya, no estabas.

Luis Maria Saiz Laso 

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