sábado, 18 de marzo de 2017

MI ÁNGEL DE PIEDRA


No sé si ese rastro fue suficiente
pero en el lugar en que me dejaste
solo salí por tus vivos recuerdos.
Aquellos en que eras risueña
para la denostación del mal
y andar así siempre acezante.
No por volverte leyenda te escribo
lo hago, es para tener comprensión.
Aunaba en los medios tu indelicadeza
pero ya te comprendía entre mis escritos
que tu ser añoraba mucha fortaleza.
Ya con los años soy un escriba
en anhelo de verte para saludarte
pero eres esquiva y todo está perdido.
La hazaña de escribir solo recuerdos,
de que casi ello fue un infierno
al conjugar todo: tu risa, la huida...
Mas, pereza no había en la cautividad
pues, no tuve otra cosa que escribir
la intención de bondad que tanto quería.
Sé que encerrado me mostraste poesía
la guía y el destino de lamentar,
y aquello, está por ahí esparcido.

Fernando Zuñiga Fajardo

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