Él le dibujó gaviotas en las manos
y le enseñó a volar.
Ella no entendía.
Él le urdió en su boca un diapasón
y le enseñó a cantar.
Ella no entendía.
Él le deslizó un poema en sus oídos
y le enseñó a soñar.
Ella no entendía.
Él le sembró un retoño de lumbre en su virtud
y le enseñó a amar.
Ella entendió.
GLADYS ABILAR -Argentina-
Publicado en Gaceta Virtual 117
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