Pobre es el silencio de los puertos
Que ya no recuerdan ni escuchan
Los anclados barcos del pasado.
Algunos vieron tormentos del mas allá
Desenvolviéndose ante sus ojos de fierro.
Llevaban aglomerados a los poetas y cantores
A los arlequines de la vida misma.
Transportándolos al hielo y a la soledad
Donde crucificados serían sus versos y mortajas.
Amontonados sus cuerpos viajaron
Por las doscientas millas oceánicas
Dejando a su paso aterrador
Un cortejo de ataúdes vacantes.
Adoloridos de la Patria fría
Quejándose de la falta de agua y sal
Sangrando historia libertaria.
Los hijos los llevaron allí sin misericordia
Se olvidaron del amor
Y en un diabólico frenesí
Torturaron sus propias carnes.
Ya no existen aquellos barcos
Solitarios fantasmas son.
Caleuches sin fiestas ni luces
Hundidos de muerte y sacrificio inútil
Podridos mástiles de odio
Pero vacíos por fin…
Poema escrito recordando a mi amado hermano, un soldado chileno durante la dictadura...
(Selección de "De la Patria y otras Cosas")
Marcela Villar Murri -Chile-
Seleccionado por Claudio Lahaba
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