sábado, 7 de marzo de 2015

EL PIANO


Una muchacha está al piano. Toca
algo que nadie ha escrito. La cieluna
baña el jardín. Las doce. Da la una
el reloj de la sala, y se equivoca.
Las dos. Las dos muchachas tocan. Choca
contra el muro la lumbre de la luna.
Busca una puerta, pero no hay ninguna.
Y todo el aire es de cristal de roca.
Sueña, lento, el adagio: polvo y sueño
para un piano que no tiene dueño,
para la dueña de estos dos pianos.
Crece la madrugada. Cerca, lejos,
toca y toca, doblada en los espejos,
una muchacha que no tiene manos.

Carlos Murciano -España-
Publicado en la revista Oriflama 24

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