martes, 8 de julio de 2014

JUEGO


Partí la cuerda en siete trozos.
El primer trozo lo guardé en una caja de cartón.
El segundo en un estuche de cuero.
El tercero en un bote de plástico.
El cuarto en un baúl de madera.
El quinto en una tetera de cerámica.
El sexto en un jarrón de porcelana.
El séptimo en una botella de cristal.

Junto a cada cuerda metí una parte de un mensaje.
Luego escondí cada objeto en distintos lugares.
Quien los encontrara todos conocería el mensaje.
Lo puse difícil para que nadie
uniera todos los trozos de cuerda.

Primero tiré la botella al mar.
Allí no la encontrarían en años.
El estuche de cuero lo enterré
en el jardín de mi vecino Paco.
La caja de cartón la escondí en la estantería
tras la enciclopedia de historia universal.
El baúl de madera lo llevé al lavadero
y lo tapé con viejas mantas de colores.
El bote de plástico lo camuflé
entre los garbanzos, lentejas y habichuelas.
La tetera de cerámica ocupó un lugar
en el armario entre dos o tres juegos de café.
El jarrón de porcelana lo puse en la mesa
del salón al alcance de la mano.

Todo estaba ya a punto para iniciar el juego.
¿Pero quiénes serían los jugadores?
¿Habría personas interesadas?

JOSÉ LUIS RUBIO

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