lunes, 20 de enero de 2014

PANTEÓN


No murieron los dioses, acogidos
al Panteón, disfrutan su reposo.
El ‘oculus’, espía luminoso,
vigila el cielo del que son venidos.

Y en reverso, los cielos, ya perdidos,
atisban desde lo alto, sin acoso,
el magnífico círculo espacioso
que acoge el sueño de los elegidos.

Los otros panteones representan
la vieja idea; aquellos que se ausentan
hacia un mundo mejor, allí se instalan.

Monumento a la paz del peregrino
que, alcanzado el final de su camino,
llega a un mundo en que a todos los igualan.
 
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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