Nadie sabrá que te amo, ni tú, mi niña
Nunca sabrás que albergo toda tu vida
Hasta que el Dios del viento, a ti te diga
Que se ha perdido un ángel, cuando subías.
Tú adorarás primero, a su Sonrisa
Así correrán mil años, mientras suspiras
Y una tarde intensa, recién tu dicha
Querrá saber del ángel, que aún no miras.
Dios te dará el latido de mi caricia
Pronunciará el poema que yo quería
Y te dirá apagando, melancolías,
Que ese, tu ángel/verso, ya no existía.
Era una tarde hermosa, no decidía (Dios)
Si dormiría tu alma, o a Mí vendría
Hasta que tu custodio quemó su brisa
Para que aquí en mi Reino, Yo te bendiga.
Enrique Flores Cáceres
No hay comentarios:
Publicar un comentario