martes, 21 de enero de 2014

HIELO


Con mi mujer vemos nuestros cuerpos desnudos en el espejo.
Están cubiertos de barro. No decimos nada
Durante unos minutos. Luego ella entra en el baño
Y comienza a ducharse. Me quedo solo mirando
La distribución de la mugre. Mis ojos brillan
Como dos estrellas muriendo. El hielo que
Dejamos crecer en los corazones me susurra
Palabras monstruosas en el oído. Y yo espero
Adormecido por el sonido del agua golpeando los azulejos,
Por el llanto de mi mujer que crece como si sólo lloviera aquí adentro.

Maximiliano Barrientos
Publicado en la revista Archivos del Sur

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