El poeta se mintió a si mismo.
Se dijo -voy a construir
un castillo para mi amada-
y nunca hizo nada. Las
andanzas del amor lo
llevaron a soñar con una
casa dorada rodeada de
un río robusto y arboles
de corazones grandes.
Las flores brotaban desde
sus encasillados pistilos,
el se había enamorado de
una princesa de ojos claros
al comienzo de una colorida
primavera.
Ella era una joven de cabellos
sueltos al viento y de una
opulenta mirada que todas las
mañanas cantaba.
El poeta dijo - voy a construir un
castillo grande para mi amada-
Y solo pudo construir un pequeño
camino que lo llevaba a ella desde
su casa y un mapa que rastreaba
la brisa donde sus pasos imperfectos
se amotinaban con prisa.
El poeta dijo -voy a construir un
castillo grande para mi amada- ...
el previsto sinónimo, la acuarela
del camino, metáforas simbióticas y
un innuendo destino carcajeaban
en su voz salpicada de amor con
notas equivalentes al canto
del ruiseñor.
Paroxismo de sus días, el poeta,
poeta de su propio camino...
nunca llego a hacer nada.
JAY JAY
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