martes, 21 de enero de 2014

EL NIÑO QUE NO LE GUSTABA LA GUERRA


En honor a Octavio Paz 

Había un país donde siempre estaban en guerra. Se podían observar casquillos tirados, en vez de piedras. Las armas y fusiles se vendían como pan caliente. Siempre existían discusiones por doquier.
   A un pequeñito llamado Mateo no le gustaba pelear, ni las armas. Se escondía bajo una buhardilla cada que los soldados pasaban cerca. Se podía verlos marchar muy formaditos, con sus botas de charol, con sus trajes verdes y esos cascos que no les permitían asomar más allá de sus patillas largas.
   Mateo soñaba con un mundo sin armas, con un mundo lleno de paz y que todos los niños pudieran compartir un pedazo de pan, sentarse a la mesa como hermanos sin ver raza, ni religión.
   Cierto día, el niño estaba muy triste y pensativo. Mientras su madre bordaba afuera de su casa, se oían los bombardeos y esos estallidos de granadas que lo asustaban tanto.
   El niño pregunto con ojitos llorosos: Mami ¿Por qué los niños tienen que morir? y siguió preguntando: ¿Por qué hay guerra Mami? yo no quería nacer en la guerra. Mientras su madre escuchaba al niño, un par de lágrimas escurrían de sus ojos azules.
   En ese país no había escuelas, a los niños se le enseñaba a matar, pero a Mateo no le gustan esas clases. Él mejor escribía con un tizón en una bolsa o sobre una pared. Sus letras eran hermosas. Él soñaba con la paz del mundo. Pero su padre, que era un teniente, se molestaba y lo ponía lavar las paredes. Como castigo le regalo un fusil, que toda la tarde lo obligo a usar. Pobre Mateo, que difícil le era disparar, le era más fácil escribir poesía.
   Una tarde, su madre le enseño un libro de poesía y ese momento fue el más feliz para él. Devoro cada página y lleno su corazón de regocijo. Cuando termino la última página y vio el nombre del autor, pego un grito tan fuerte como un estallido ¡es mi padre! El poeta de este libro.
   Su madre le mostró más libros y diplomas y desde ese momento su padre fue su héroe. Su madre le explico que de joven su padre escribía poesía y que había ganado muchos premios. Solo que la crisis y la situación del país, no era buena.
   Así pasaron muchos años y él niño creció y se convirtió en un gran poeta y luchador social; se hizo llamar El hombre de la Paz, algunos le llaman Octavio Paz. Su nombre es recordado por muchos y en múltiples ciudades sus escritos son considerados hermosos que fue premiado con el Nobel de Literatura.
Y colorín colorado el cuento ha terminado…

Rocío Prieto Valdivia -México-


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