martes, 21 de enero de 2014

ÁRBOL


Abrazado a la corteza de un árbol,
esperando las caricias de sus células vivas interiores,
invoco al dios pan, el dios de la naturaleza,
para poder ser absorbido por el olor de la madera joven,
para ser las ramas que a todo llegan,
para sentir que renazco como madera joven
y sentir que los sueños más dulces,
te acompañan como sabia nueva,
hasta la médula de árbol que resurge de las cenizas
con los anillos protectores de la edad,
la experiencia y el rugir de las hojas luchando contra viento y marea.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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