Cada mañana al despertar
por la ventana del recuerdo,
el velo de la distancia se rasgará
hasta llegar pleno a su pensamiento.
Apacible y tranquila ella seguirá
sólo Dios sabe lo que está sintiendo,
por dentro esas ganas de gritar:
Lo quiero, lo quiero, lo estoy queriendo.
Si fuera pintora su pincel pintaría
el amor como aura del amanecer,
la distancia en el lienzo ella borraría
plasmando allí suspiros de mujer.
Dibujaría muy lindo lo que ella piensa
no necesita modelo... pinta el amor,
la imagen más real de lo que ella pinta
la tiene bien tatuada en su corazón!
Enrique Orozco
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