viernes, 19 de abril de 2019

PLANCHAR


para la profesora Bogumila Rouba

En el aparente espacio de la vida,
el hierro tenía un alma
que no moría
ni lentamente.

Sólo una mano demacrada
se enfrió en una mesa vacía.

A ambos lados de la pared la
telepatía asociaba las
cenizas con la vida.

Recuerda, mi nieto,
que naciste humano,
pero una vez hubo guerra,
y en ella se sembraron nuevas casas.

Eliza Segiet (traducido por: Artur Komoter)

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