miércoles, 17 de abril de 2019

OTRA MANERA DE HUMILLAR A UNA MELODÍA


Mi diablo de la guarda hace horas extras.
De cuerpo presente la ternura que no te di.
Amores luneros y pasiones veletas
aumentan mi tarea de cosas por hacer:
Casamientos por “tosantos”… Divorcios por San Valentín.

Anoto los abrazos que me debe la vida:
Los pocos que me han dado por los muchos que perdí.
Tengo las ganas de vivir cautivas,
el apego enterrado en cal viva
y algún rato de “traspelo” para ti.

Condeno mi calendario al exilio humano
y el momento de ahora decido vivirlo luego,
baldías se quedan las sementeras que sembramos
poniendo mis manos en otras manos:
Quemándome siempre con su fuego.

-Hay que salir a buscar la primavera-
Me susurra mi hada mientras fuma en plata.
La melancolía se me duerme en las aceras,
la nostalgia en una esquina hace la carrera
y la lencería de la ilusión luce colgada en una alcayata.

Este principio nunca buscó un final
y yo sigo sin ganas de dormir
porque no me quedan sueños por soñar,
ni de romper trabas ni de morirme por ti,
solo me quedan preñeces que aún no se quieren parir,
besos que no se desean besar
y versos que no se quieren rimar
mientras lloramos para luego reír
y nos reímos por no llorar.

FRANCISCO TOMÁS BARRIENTO EUSEBIO -Campofrío-

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