Intentemos no ser egoístas, forjemos el carácter, para controlarnos mejor.
Así podremos dar una opinión más sincera, sin pisar en la cabeza a nadie.
Con sinceridad, creo que hay que ponerse de pie ante cualquier situación.
Apostemos a que solos, nosotros mismos, sin un “ángel”, vamos a poder.
En nuestros muchos abriles, la actividad es un signo de salud invalorable.
Si no tienes qué hacer ¡invéntalo! estar quieto es desaparecer del universo.
De alguna manera, muchos de nosotros buscamos siempre la perfección.
No te preocupes tanto, no existe, nunca la alcanzarás, alguien te superará.
Comprobé que el aguante y la paciencia, a veces, son un arma poderosa.
Pero es muy difícil poder mantenerla siempre, como actividad constante.
La personalidad, define el aspecto único y singular que tiene una persona.
Esto es aquello que lo distingue de los demás, ante diversas circunstancias.
Sólo utilizamos no más del 10% de todas las palabras de nuestro lenguaje.
Las tomamos como monedas, una vale por muchas y muchas no valen una.
En nuestro tiempo de la vida también trasciende todo aquello que se calla.
Debemos tener en cuenta el verdadero valor del clamor de nuestro silencio.
Aprendemos todos los días del valor de un gesto, una palabra, una sonrisa.
Sólo esto, nos cambia el humor negro y pesado y hasta nos modifica el día.
Cuando te mires a un espejo, observa tu exterior e imagina tu interior.
Piensa sólo en esto: El alma es el espejo de un universo indestructible.
Manuel F. Romero Mazziotti -Argentina-
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