(Espinelas dedicadas a quien amando encuentra piedras insalvables)
Soñaba con elevarte
a lo mas alto del cielo;
en diez poemas y un vuelo,
soñaba sólo en amarte.
La piel se tornaba en arte
y el alma era inspiración...
Pero rasgó el corazón
tu mente sucia y altiva,
la ira y la diatriba
de tu terca sinrazón.
***
Caíste en el ruido ingrato
del volcán más mundanal.
La frente como un erial
hacía contigo un trato.
Era el aire poco grato
para volar junto a ti...
Y así fugaz despedí
la balada de tu sueño
aferrándome a otro dueño
que Dios era para mí.
***
Hoy añoras ese azar
que entre silencios te daba.
Cuando anhelante buscaba
la mejor forma de amar.
Hoy quisieras reclamar,
que entonces todo era un juego...
Pero que volviste luego
a ser un hombre legal.
Amigo, es tarde y letal
no puedes soplar el fuego.
Carmen Azparren Caballero
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