Te glorificamos, altísimo Señor Jesús.
Descendiste para elevarnos.
Te humillaste para exaltarnos.
Te empobreciste para enriquecernos.
Naciste hombre para que pudiésemos crecer.
Ayunaste, Señor, y nos quitaste el hambre.
Te hiciste prisionero y nos liberaste.
Fuiste juzgado como criminal y nos diste la inocencia.
A ti… las bofetadas, a nosotros… tu cariño.
Te despojamos de las vestiduras… y nos revestiste de tu gracia.
Te sujetamos a una columna y nos soltaste del pecado.
Te crucificamos y nos salvaste.
Fuiste coronado de espinas para que seamos reyes.
A ti la muerte… a nosotros… la vida.
Pero resucitaste para repartir con nosotros la gloria.
Subiendo al cielo… nos levantas a lo alto.
Enviaste tu Espíritu a la Iglesia… para que seamos terrenalmente santos.
Que así sea… por los siglos de los siglos…
Jorge Daniel Pérez (Argentina)
No hay comentarios:
Publicar un comentario