jueves, 6 de diciembre de 2018
Y ME PREGUNTO: ¿QUÉ SERÁ DEL BOSQUE MAÑANA?
Oyendo aquí la naturaleza, miro al cielo y me inspiro
mis ojos, puros e inocentes, son como de un niño;
Que gozan recreándose en la naturaleza impoluta,
que disfrutan con el trino inocente de algún pájarillo.
Los sorprende la noche -cómo roba alegría-
del día y lo tapé todo con un oscuro velo;
sigo oyendo el bosque mientras puedo...
y mis ojos se apagan: ¿qué será de aquél que ya soy?
Ya no es posible aguantar más el daño,
que la humanidad le está haciendo al monte;
sereno el corazón, aguarda un milagro,
¿de adonde, yo no sé?
Y sigo oyendo el tiempo y oteando el horizonte
y solo diviso sombras negras e incertidumbre
creciente que penetra flaca en este bosque inocente...
la avaricia del hombre y la locura de los pirómanos...
Hospicios de algún degenerado insaciable,
de alguna cartera sin fondo...
Creía que la oscuridad de la noche los salvaría...
pero los pirómanos ven más de noche que de día.
Ellos carecen de corazón y de conciencia
y siguen devastando el bosque y mis esperanzas...
así que me consuelo en estos breves momentos de la tarde,
con el trino alegre y sin sospecha de los pájaros...
RAFAEL CHACÓN MARTEL
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