Llegó la Navidad...
Más triste de mi vida.
Porque era el brindis total
de la alegría.
Porque era escuchar
esta bella melodía.
Porque era saber cuán feliz te hacía:
vernos juntos. Más unida tu Familia.
Era la Navidad que en luces florecía.
Que tus manos suaves
cada cosa bendecían.
Aquel Niñito Dios que tanto padecías
por no tener aquello
que tus nietos le pedían
Era soñar un fructífero mañana.
Sentir el corazón lleno de campanas.
El recuerdo de los afectos
eternizando una lágrima.
La emoción de saber
cuánto y más nos amabas.
Así era tenerte tan cerca Mamá.
Celebrar con todo la más
linda Navidad.
Verte sonreir embriagada de felicidad
Coronando la mesa
con tu Gracia y bondad.
Brindando por todos...
Por nosotros...
¡Por la paz!
¡Hoy estas Fiestas serán
las más tristes de mi vida!
Siento el alma y las manos vacías.
¡Cómo duele! ¡Cómo duele tu partida!
¡Cómo duele tu ausencia!
¡Tu dulce compañía!
Sé que el tiempo
jamás borrará esta herida.
A pesar que hay una luz
que me ilumina.
Que son las miradas
de Alma, Cyrano y Rina.
A pesar que sé que Dios
mi futuro inspira.
Porque tú eres ese ser
que yo más quería.
¡Mamá!... ¡En mi jamás morirás!
Serás esa herida
que nunca cerrará.
Serás esa lágrima
que mis ojos nublarán.
Serás el amor que nos amó
y amará.
¡Mamá!
Hoy, me duele que no estés.
Hoy se que el amor agobia. ¡Es cruel!
Verte morir fue verme en agonía.
Y... ¡Cómo me dolía!
Y, porque no estás Mamá...
¡Hoy será la Navidad
más triste de mi vida!
Eduardo N. Romero -Argentina-
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