Amar tus ojos tiernos cuando arranques de tus prisas los amores pasajeros, cuando veas crecer en ti el afán de los anhelos, cuando escuches el silbido de la lluvia tras la caminata de mi corazón en el desvelo.
Pienso construir con mis manos una rosa íntegra, color naranja con sabor a fresa, entregártela con mi rostro pálido, entre espinas y hiedras y azucenas. Abrazarme con tu cuerpo, no importando si tus manos tocan con furor o pausa desmedida la inconclusa muerte mía.
Pienso declararme todo tuyo, aunque seas de viento y arena movediza, aunque vuelvas desde el cielo con una melodía del infierno, y te postres de rodillas como una prostituta tan sumisa.
Pienso en ti como el amor furtivo, como el amor en llamas, como el amor tras los pasos de una estrella cálida en invierno.
Pienso en ti y me olvido de mí mismo.
Es tan fuerte tu manera de ser sótano y escalera al mismo tiempo, que me acuesto como un ave en pleno vuelo, para horadar en tu regazo estas últimas maneras de tocarnos sin un previo desvarío.
Germán Rodríguez Aquino
No hay comentarios:
Publicar un comentario