Me gusta descansar en tu recuerdo,
dormirme entre los murmullos de tu
risa, aquietarme mirando tus labios
mordidos, esconderme en la palma
de tu suspiro, sentir que no existe
nada más cómodo que tus latidos
y más amenazante que tu pecho
arropado de lino, quedo con ojos
cerrados y manos abiertas en tus
brazos, mi alma quiere dormir en
tu regazo, mi cuerpo te pide
frente a frente.
Me gusta caer en la hendidura
de tu mirada, perderme en el
laberinto de tus caprichos, ser
afortunado anzuelo de tus deseos,
víctima de tus instintos, caballero
con la virtud de tu delirio, agua
perfumada inquietando tus estaciones,
locura encendiendo y consumiendo
tus razones, piel extrañada e invocada
apretando labios jadeando al viento,
mientras gotas exquisitas
van cayendo de tu fuente.
Me gusta ser verso floreciendo
en tu vientre, beso intrépido
picando la piedra de la espera,
martillo de carne pegando con
delicadeza en la orilla de tu río,
pluma suave deslizándose sin
prisa en tus sensuales cordilleras,
hielo derritiéndose sobre tus cimas
pretendidas, amanecer con sabor
de miel exquisita penetrando en tu
noche lluviosa, jinetes nocturnos
cabalgando en la misma estrella,
llegando a la misma luna.
Me gusta que seas abrigo
arropando mi desnuda cintura,
apagando el fuego de mi boca
con saliva enfurecida, mordiendo
mi cuello con dientes al filo de la
locura, amarrado a ti con puños
apretados y respiración desesperada,
mientras quebramos el silencio
en un grito total y placentero.
Luis Emilio Tigüilá Robles -Guatemala-
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