Camina cansado entre faroles fríos,
neblinas del alma lo hacen pensar,
en tiempos lejanos de excesos y bríos,
de belleza grande y fuerza al amar.
Reía sin pensar en sucesos futuros,
el día era poco en su trajinar,
las mieles sabrosas de labios seguros,
hacían de su vida un dulce gozar.
Abunda la nieve en esa noche fría,
con blancura inmensa por ser navidad,
lágrimas al suelo caen ese día,
caen sus tristezas y su soledad.
No quiso sembrar árboles frondosos,
ahora gimiendo ya se puede ir,
nunca comprendió que lo más hermoso,
es llegar al mundo y a todos servir.
Juan David Romero -Colombia-
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