jueves, 6 de diciembre de 2018

EN CADA LUGAR

     
Debajo de la piel que guarda historias.
Debajo de la voz y del ruido.
Debajo del olvido y de la gloria,
está el ser errante, ahora dormido.

Debajo del reloj y las estaciones.
Debajo del terruño y la homilía.
Debajo del chamizo y los balcones
pervive el corazón que no se enfría.

Y entre los faldones de la infancia
camina el singular, plural en suma,
viviendo la experiencia oportuna,
amando y acortando las distancias.
Alzándose entre tumbas y entre cunas,
alumbrando cada hueco y cada estancia.

Encima del farol y la encimera.
Encima de arboleda y balaustrada.
Encima de las sábanas primeras
y de la última tierra apisonada.

Y dentro de la sangre embravecida
y fuera de la oculto y lo invisible
se entrega a la marea de la vida
despertando el eco inconfundible.

Besando la utopía y la quimera
con los labios amantes de quién vive
con la total certeza de ser libre
a pesar de la ilusión de las cadenas
y deja que su ser resuene y vibre
sabiendo que la eternidad le espera.

 ALFONSO BARO -Puerto Real-

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