Mi madre, como casi todas las mujeres, es amante de las alhajas...
Mantenía en su dormitorio, un cofre exhibiendo lo que con tanto amor, su esposo, le regalaba...
Cierto día, Notó que le faltaba un reloj de oro...
Enseguida le comentó a mi padre, el viejo Teodoro...
Mi padre le comentó: Ahora que lo dices. A mí, se me extravió mi cajetilla de Marlboro...
Al pasar de los días, un nuevo descubrimiento, también se extravió un antiguo rosario de perlas de Sacramento...
Ya preocupados, decidieron elaborar un plan de vigilancia. Agudizaron los oídos y las miradas...
Pero... Al correr se los días, nada descubrían y continuaban las pérdidas y nada se encontraba...
Era extraño, por cuanto casi no recibían visitas y su única compañía,
eran sus animales de corral y los pájaros que con su trinar llenaban la casa de alegría...
De pronto, cesaron los extravíos, aun en el cofre, aun quedaban brillantes joyas que pudieran ser, un desafío...
En esos días, comenzó el invierno y notaron unas goteras en el techo...
Teodoro, raudo y veloz, se preparó para corregir estas goteras que al llover, le mojaban el lecho...
Ya subido en la escalera, vio justo en la esquina del alero, un nido de pájaros que le llamó su atención..
Primero, vio en dicho nido, un esqueleto de pájaro que cubierto de plumas, aun, yacía.
Luego, vio con sorpresa, algo que lo llenó de estupor...
Allí, en ese nido, encontró todas las joyas perdidas, estaba todo el oro... Y también su cajetilla de Marlboro...
Enseguida, bajó las escaleras y le gritó a su esposa con emoción: "encontré al ladrón".
Era el pájaro que todas las mañanas te despertaba con la misma canción...
Y tú, lloraste, cuando un día desapareció misteriosamente...
El mismo día, que los robos, también cesaron, casualmente...
Finalmente, todo quedó resuelto, favorablemente.
Excepto para el pájaro pillo, fallecido lamentablemente.
Desgraciadamente, la causa de la muerte, se atoró con un anillo que tenia un adorno brillante y prominente...
Rafael Amer -Venezuela-
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