miércoles, 19 de diciembre de 2018

COPLAS TAMALERAS


Producto de lo cosechado
se obtiene el maíz puro,
en la milpa se ha sembrado
para consumo a futuro.

El maicecito al fogón
pasa al molino, luego a masa,
se deposita en bolsón
posteriormente se amasa.

Listo para los tamales
que llevan su trabajito,
con gastronomías normales
hay que combinarlo todito.

Buscaremos ingredientes
para ponerles sabor,
quedarle bien a las gentes
lleva... lleva su labor.

Las hojas hay que “suasar”
esta expresión desusual,
recuerdos en que pensar
pero en diciembre es lo usual.

¿Me regalarías la receta?
para hacerme unos tamales,
la apunto en la servilleta
con sus detalles, no hay males.

Siempre, con esos deseos latentes
la carne es lo principal,
aunque estaremos pendientes
¡la papa! de un buen papal.

Zanahoria les da, buen gusto apetitoso
dado su flamante sabor conocido,
tajadita al dorso es gustoso
más al comerle, me ha nutrido.

El arrocito achioteado
chile dulce alargado,
todo muy bien aliñado
con gusto es deleitado.

La mano de la cocinera
es un hecho imprescindible,
con gastronomía de primera
¡tamalito insustituible!

Con la fogata animada
fuego... fuego a la tamaleada,
olla... olla es colocada
más la cocción esperada.

En el arte culinario
habrá que ser solidario,
será notable en mi barrio
que su consumo es a diario.

En época navideña
con buena leña convence,
esta costumbre que enseña
la tradición costarricense.

Los sabores indiscutibles
con anhelos predecibles,
satisfacciones inmedibles
veo, comensales risibles.

Acompañado de cafecito
puedes comerlo solito,
dado que con buen apetito
¡nos deleita el tamalito!

José Rafael Orozco Torres -Costa Rica-

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