domingo, 23 de diciembre de 2018
A TUS LABIOS DE ANTURIOS
Esos grandes ojos de odalisca,
donde nada tu pupila oscura,
son dos lagos de prístina ternura
que realzan tu gracia de morisca.
Ya no sé si sufro o gozo con verte,
¡Oh! ¡Hermosa de mis ensueños!,
si con solo rubor ponerte
renace de mi ese empeño
por besar esa flor de anturio,
que adorna como a ninguna,
tu rostro angelical y radiante
cuando bajo la luz de la luna
delata que nada en él es espurio.
ABEL RIVERA GARCÍA
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