lunes, 8 de enero de 2018

V


Hace tiempo que atavié
el corazón de luto
como desolada golondrina
de vuelo roto.
Engendré bisoño en demonio
y aplaudieron las ratas,
para comerse la vida.
Me veo espantapájaros sin abrazos
en la risa del viento
con un camino no hecho
y lleno de prohibiciones,
para mi retrato de linaje.
Entretanto, el mundo me salpica
sus cien historias por contar de sílabas inmaduras
que emborronan cualquier alma.

Del libro Mi muñeca rota Francisco Miguel López Jiménez

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