Yo anhelante persigo la armonía
en las cosas más simples y su magia,
buscando allí en su cósmica alegría
la dicha que en su pálpito presagia.
En singladura hago mi travesía
mirando ocasos y albas que mi euforia
pinta en lienzos de extraña fantasía
con los cendales de oro en la memoria
Busco en mis versos el más claro acento,
rogándole a mi musa tesitura:
la que acendra y eleva el pensamiento,
para que mi palabra cobre altura
y vuelo alce pujante por el viento.
¡Así tendrá razón mi singladura!
Poema inspirado en la aurora del día 28 de abril del 2005. Pertenece al libro “Del crepúsculo a la alborada de Leonora Acuña de Marmolejo -Estados Unidos-
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