martes, 8 de noviembre de 2016

EN LAS CUERDAS INVISIBLES


En las cuerdas invisibles
la araña
atrapa insectos de colores,
destroza sus cabezas,
cuelga como trofeos
                          lo que resta.
Aún el reptil jadea bajo el agua
y espera que la luz
                          señale
el momento exacto para emerger.
La noche es cálida, sofocante
y se prolonga en el infinito
sin pausa.
También el magma
se escurre
                silencioso,
incandescente
por las rocas.
                  Desde entonces el equilibrio
fue el desorden.
                   Dios bendijo los días y las noches
y sentenció al hombre.

ROSARIO ANDRADA -Argentina-
Publicado en Gaceta Virtual 117

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