sábado, 5 de noviembre de 2016

EL NIÑO QUE MIRABA A LOS ÁNGELES DE LA CENIZA


El niño que miraba a los ángeles de la ceniza no sonreía...
observaba:
las llamas azules
a su madre incógnita
a otro adoquín de espejo y a la serpiente asfáltica.
¡Niño de la combustión!

A unos ángulos más allá de sus piernas
el hechizo que lo hipnotiza
con ojos de rata y nariz porcina,
el bosque retorcido es una hoguera
para la tentación
para el pasaje fosco
para ser luna oculta
para no pertenecer a nada.

¡Navegante de las lombrices!
Si buscas el punto cosmológico de tu carne
hasta allí se llega escarbando
con manos afiladas de pérdida,
es la lección que te hará sentir latir el hielo
y el rocío será sangre.

Del libro El libro negro de Carlos Daminsky (España)
Publicado en Editorial Alebrijes

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