sábado, 5 de noviembre de 2016

CANTO AL ESTRÓGENO


Todavía es el tiempo de la desigualdad
de la mirada torva, el grito y la mano alzada
el ojo de la mujer soporta y graba en sus pupilas
la iniquidad
¿de dónde llega esta violencia
a las costas de estos brazos
acostumbrados a la caricia y al acurruco?
¿Qué es lo que en nosotras despierta al lobo
que aún habita en las entrañas del hombre,
esa furia ciega que no detienen súplicas, razones
o la memoria del primer rostro acogiéndolos a la vida?
Nuestra belleza, la abundancia, la generosidad
de curvas y pechos,
la piel suave,
¿qué esconde en su frágil envoltura
que así provoca en ellos la saña y la muerte
la violación y el rapto?
Cantemos, hermanas, por quienes así
se pierden de nosotras
y no pueden consigo mismos
Los que temen el estrógeno de nuestras entrañas.
Crecemos.
Los vemos achicarse en su temor.
Nuestro instinto busca arrullarlos como niños
Ofrecerles el perdón de los adultos
No queremos más que midan su estatura
midiéndose con nuestra sumisión
No queremos que apuntalen su nombre
sobre nuestra obediencia.
Como si vieran llegar un ejército enemigo
se atrincheran en sus vanas certidumbres gastadas
Una marejada de embistes y golpes
lanzan contra nuestros reclamos
Hacen escarnio de nuestras luchas por decir basta
por plantarnos en el suelo
y enderezar la espalda.
En tanto nosotras avanzamos como un río
las hormonas encontrando su cauce
Somos el agua fuerte
que se sacude las lágrimas inútiles
y se despoja del cansancio de llorar.
Ya miles hemos alcanzado la costa
Nos contamos por centenares
Descalzas, dejamos nuestras huellas en la arena
nos tomamos el territorio negado.

Ahora venimos a la vida con el desafío y la desobediencia en la boca
Rechazamos los mandamientos
con que en nombre del amor y el parto nos sometieron.
Anfibias
a contracorriente entre el agua y la tierra
mucho tiempo ya nos ocultamos
en las grutas quietas
de la domesticidad y el silencio
Pero aún con el agua al cuello
no nos ahogamos.
Ahora nos alzamos con caballitos de mar en las manos
Cantando y vociferando
Deshaciendo gozosas
el muro que alzaron para separarnos.
Cantemos hermanas
No paremos de cantar
Sea su violencia la prueba final de nuestro avance
cicatriz guardada en nuestra múltiple piel
Las sirenas han recuperado las piernas.
Andaremos, andaremos, andaremos
Lavaremos el mundo
con el agua viva
de nuestra dulce, redentora, tenaz,
mansedumbre
Para sanarlo
Para que sobrevivamos.
Cumpleaños
Pluma en mano
te convido, papel,
a esta celebración
del día en que nací.
No imaginé llegar aquí.
Pensaba que moriría joven
-una muerte heroica y memorable-
Ahora contemplo
con el cuerpo y la mente enteras
la madurez de mi imaginación
Y me felicito por estar viva
y por la vida
pues no ha sido menor el heroísmo
de haber llegado hasta hoy
con la sonrisa desplegada
y el mismo ardor en el pecho.
En el espejo mis ojos ríen
con la misma risa de antes
más joven quizás en su sabiduría
y en el no arredrarse.
Por experiencia sé
que no hay crujir de dientes
cuando una toma lo que viene
para el aprender
y el constante rehacerse
el desafío a las amonestaciones
de quienes han hecho cuanto han podido
por empequeñecernos.
Grande estoy y contenta
por mis años
cada uno de ellos ha puesto en mí
lo que soy.
Saludo la acumulación de tiempo
en mi pelo, en mi cara, en mi cuerpo.
¡Vengan más horas, más años a mí!
Aquí los espero
sin miedo.

GIOCONDA BELLI -Nicaragua-
Publicado en La Biblioteca

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