Palabras que se fueron...
Se las llevó el viento...
Palabras inútiles y llenas
de lamentos...
Mientras el regalaba
en su condición
codiciosa, canciones
a otra flor...
Una flor desnuda, (literal)
lujuriosa, ansiosa y
cargada de deseos...
Y... ¿Mi tiempo?
¡Porquería!
¡Pero que mucho se
aprende cuando sales
del escondite, ese
convertido en
convento de silencios
y oscuridad, para
atreverte a ser distinta
y social y encontrarte
con pasiones bajas,
de una noche, de la
cama, quizá como
es otoño
y ella un renuevo
torcido, de esos que se
venden por contrato...
Y yo reventada
en el camino marchito
de la duda sembrada...
Jugó de a versos
conmigo y a ella le
rinde pleitesía
todavía...
¡Pero que mucho
se aprende siendo
ocaso!
Jugó con mis
lágrimas, que
salieron al revés
no mojaron mi cara
pero si mi timidez
Ahora comprendo
lo que no entendía
quizá mi cara toda
hecha de mortaja, de
años, de angustias,
de maldecir lo que soy,
de intentar y creer que
sí existe el amor para (yo)
mirarme luego incauta
y atropellada...
¡Pero que mucho se aprende!
CARMEN CONCEPCIÓN -Puerto Rico-
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