Disidente de la página en blanco
emborrono y emborracho
con renglones hormiga
y con cara de Antón Chejov
las horas y los días.
Con símbolos que parecen
ruiseñores boquiabiertos bocabajo
derroto con lágrimas de silicio
y coágulos del tamaño de espantapájaros
el bloqueo de la angustia,
y con máscaras de cera
trazo las curvas de mis amaneceres.
Con el jaspe de mis letras
gozo de la impunidad
que dan los signos de la muerte
y de la vida.
Y entre el ramaje de las hebras
de remembranzas aturdidas
por la ignorancia laboriosa
con cara de sapo de la página blanca
acojo en mi seno
lo que de mí no conozco
y escribo
quizás
a la sombra de Antón Chejov
en flor.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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