Me muero, suspiro por besarte,
por sentir el terciopelo de tus labios
y el fuego de tus manos,
el infinito de tu mirada.
Por las noches alucino en tu carne, en las llanuras de tus sombrías comisuras, palmo a palmo,
caricia con caricia, deseo cumplido, fantasía saciada.
Me gustas tanto, demasiado,
que a veces me quisiera comer
la grandeza y belleza de tus ojos,
tu boca que es azúcar y vida,
tus pechos armonía viva,
suspendida por el milagro
de la gravedad que es delicia.
Eres mi sueño,
un corazón hecho belleza,
un beso con vida,
una caricia perpetua
en la debilidad de mi espalda,
una perla, una rosa,
una esmeralda, mi esmeralda.
Modesto Iván Zepeda Jr
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