Tengo una angustia que invade
cada uno de mis rincones,
que crece segundo a segundo,
que pesa, que asfixia,
con la que podría llenar
un tercio de mi raído corazón,
un cuarto de baño y un dormitorio entero
-ese que quedó vacío desde que no estás-;
tengo una angustia gris oscura, casi nubarrón,
que amenaza con ser tormenta, diluvio e inundación…
Leandro Murciego
No hay comentarios:
Publicar un comentario