Eres tú, la ausencia,
el largo interrogante,
que satura los bordes
y enmudece mi aliento.
Eres tú, la distancia,
rotación de mi dolor,
una luz quebradiza
en prolongado eclipse.
Eres tú, la incógnita,
que viaja por el tiempo,
como sombra inmersa
en su espacio infinito.
Esencialmente mi latir
y la luz que emerge,
cuando la noche corona
tan delicioso silencio.
Al fondo del pasado,
las huellas frescas
que a tu paso dejaste,
son sueños rescatados.
Cincelar pensamientos
en el dulce arte de morir
por donde discurre
este arroyo de lágrimas.
Ricardo Miñana
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