Y fue sin ti, que amaneció mi cama…
La almohada tu perfume aún mantiene;
Con tu ausencia el mundo se detiene,
Mi dolor por el huerto se derrama.
El corazón ingenuo del que ama,
contra todo, su esperanza sostiene,
Sin comprender que ahora nada tiene,
del sueño, que en su zozobra reclama.
No quites tu puñal de mi costado;
Permite que la vida se me escape
que he perdido el último motivo,
que a esta vida, me tuvo amarrado.
Permite que esta angustia se destape,
Ya no encuentro razón para estar vivo.
FEDERICO SERVANDO RODRÍGUEZ
No hay comentarios:
Publicar un comentario