¿Qué tengo yo que mi amistad procuras
ángel que a mi costado te avecinas,
ave de Dios que mi tristeza inclinas
a una patria de luz, sin ataduras?
Ángel que me brindaste vestiduras
para salvar mi voz que se empecina
en evitar la sed y la neblina,
de la muerte total sus veladuras.
Ángel predestinado a mi delirio,
ángel emparentado con el lirio
que dentro de mi pecho nidifica.
Dime, ¿por qué procuras ser mi amigo
o ser mi corazón o mi testigo
de aqueste poemar que purifica?
Alfonso Larrahona Kästen -Chile-
Publicado en la revista Oriflama 23
No hay comentarios:
Publicar un comentario