domingo, 20 de julio de 2014

MUGARDOS


Cuando amanece
se visten las rúas de vieiras
y  el mar en gotas
juega a ser confidente de los verdes
y los pulpos,
los cruceiros
-impenetrablemente caminantes-
se echan a andar con las mareas
humedecidas del asfalto:
                                     la niebla
sonroja los gritos recelosos
de las gaviotas de la Ría,
los sargos
celebran el canto de la lluvia,
y todo huele a noche acariciada.

Olores de prados y salitres
ocultan al sol entre los montes
aguardando el despertar de las hortensias,
penélopes confusas
entre verticales y horizontales aguas.

Cuando amanece
el mar se torna nécora
y los castaños almejas caminantes.

Luis E. Prieto
Publicado en el blog escribidor

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