Un mirada que ama
nunca se puede olvidar,
porque sería negar
aquel amor que ha existido,
y que un día, sin motivo,
ha visto que le faltaba.
Aunque esa tibia mirada,
lo adivina desde lejos
entre asombrado y perplejo,
sigue latente y vivaz.
Sin palabras que expresar
ni mostrar los sentimientos.
No existirán más momentos,
huérfanos de amor serán,
de recuerdos vivirán
con la esperanza extraviada.
Cuanto falte esa mirada
vivir o morir será igual.
INGEL LAZARET
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