Una gitana de no más de veinte años
va rigurosamente de negro de pies a cabeza.
El luto la esconde de la vida
de la vida del siglo veintiuno.
En mi infancia, luto significaba
vestir de negro, no escuchar la radio
no ver la televisión, no bailar, no reir,
no dar voces ni mirar a la gente a los ojos.
Para los budistas el color blanco
significa luto
pero el luto
debe de ser el espejo de las llagas del alma.
Y romper una vida de veinte años
con un color negro sucio
blanco mugriento
y de miradas escondidas, eso no es luto.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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