La espesa bruma
no dejaba despertar
el amanecer
las gotas de rocío
caían con fastidio
para descansar
en la naturaleza
Pero sabía que tus labios
tu cuerpo
me esperaban
Impaciente atravesé
uno
a
uno
los obstáculos
que atajaban mi camino
Debía darme prisa
ganarle al sol
llegar ante ti
y colmar mi locura de amor
Dormías
dormías aún
cuando de pie a tu ventana
te contemplé
más bella que nunca
La hora de nuestro pacto
había llegado
era el momento
de entregarte a mí…
No resistí un minuto más
y volé hacia tu cuello
en un éxtasis
de amor puro
Ruth Pérez Aguirre -México-
Publicado en Suplemento de Archivos del Sur
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